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Sevilla: Veni, Vidi, Vici.

Maratón de Sevilla: 23 de febrero de 2020

5 días han pasado ya desde el hito.

Quería haber escrito antes esta entrada, pero me ha sido imposible encontrar el tiempo suficiente que le quería dedicar con tranquilidad y estructurando mis pensamientos e ideas de la manera más precisa posible.

Si tuviera que expresar en una palabra lo que sentimos el pasado domingo en Sevilla, me costaría muchísimo comprimir tantas sensaciones y emociones en una sola. Fue increíble. Un sueño hecho realidad. Una meta tan grande, que quedaba tan lejos, y ahora ya la hemos alcanzado. Supongo que podríamos llamarlo “magia”, o bien, “la magia del Running”.

Y es que ya lo dicen que Sevilla tiene un color especial, pero es que encima, su maratón es espectacular. Ahora, no os voy a engañar, no es el maratón más bonito ni icónico del mundo para correr, carreteras rectas interminables – llegando a los 2-3km de sentido antes de llegar a ninguna curva – y zonas muy “abandonadas” de la ciudad. Pero de si algo no nos podemos quejar, es de que tanto las personas que estaban animando, como los voluntarios/as de cada avituallamiento, se merecen TODOS una medalla por sus ganas, energía, y entrega a la hora de animarnos a seguir en pie y lograr nuestro objetivo.

Como os estuve contando hace unas semanas, un maratón es una carrera diferente. Todos esos metros recorridos se viven de una forma distinta a cualquier otra distancia. Se disfrutan, a la par que se sufren, del primero al último. Pones a tu cuerpo y mente contra las cuerdas, y todo se decide en una batalla interminable hacia meta, con un coctel perfecto de corazón, cabeza y piernas.

Así que, en el blog de hoy, os voy a describir las sensaciones que viví, por bloques de 5km, con sus tiempos de parcial y la media total de cada uno. Yo lo llamaría como “Crónica del Maratón soñado”


5k – 24:21 – 4’52’’

Tanto Joan como yo, sabíamos que la salida iba a ser muy complicada para coger ritmo “crucero”, ese al cual nos permitiría cruzar meta por debajo de nuestro objetivo – 3 horas y 30 minutos – con más de 13500 participantes la salida se hace bastante agobiante. Cuesta poder rodar con comodidad, y cada uno empieza a adelantar para poder buscar un hueco estable que le permita sentirse cómodo corriendo.

Además, tuvimos que salir en un cajón anterior al cual nos hubiera gustado, por lo que los ritmos eran bastante distintos al del resto de participantes.

Aún así, después de unos primeros 2 kilómetros un poco más lentos de lo que teníamos previsto, decidimos apretar para bajar la media. Al final del kilometro 5, cruzamos arco 3 segundos por debajo del ritmo deseado, pero todo fluye y encontramos espacio entre la multitud.


10k – 48:57 – 4’54’’

Segundo parcial de 5km ya cogiendo nuestro ritmo objetivo por kilometro – más o menos a 4’55’’ – ahora si que el grupo ya es más largo y se puede correr mejor. Aún así salen las primeras dificultades para Joan.

La cabeza le traiciona, empieza a pensar en negativo y lidero yo el ritmo de carrera. La verdad es que correr conmigo debe ser muy aburrido, y en la situación de Joan, incluso frustrante.

Yo soy una persona que en “el gran día”, está tan concentrado en el objetivo, que no hablo. Literalmente, me quedo callado, no consigo mantener una conversación. Me limito a concentrarme en números, estrategia de carrera y sensaciones. Pero al ver que Joan estaba sufriendo, le intenté animar distrayéndole con apuntes absurdos sobre las calles de Sevilla…

Suerte que sobre el kilometro 10 nos encontramos con una Nave Espacial (la Réplica del Ariane V) y fue suficiente para echarnos unas risas…


15k – 1:13:22 – 4’53’’

Nos empezamos a animar un poco y bajamos 1 segundo el ritmo medio. Vemos a nuestras “Andreas” en el kilometro 12, nos dan muchos ánimos y seguimos. Barrio de Triana, y el público a ambos lados va “in crescendo”. Nos dejamos llevar, ahora si que a ritmo crucero, y ponemos la directa a por el medio maratón.


21k – 1:43:30 – 4’54’’

¡Tiempo clavado!

No nos hemos dado ni cuenta y ya hemos pasado la mitad de la prueba. El ritmo sale como planeado, nos dejamos un pequeño margen por si las moscas, pero intentamos aguantar lo máximo hasta el final.

Tampoco se trata de forzarnos desde el primer momento, pero está claro que, si podemos aguantarlo, lo vamos a hacer.

Joan seguía traicionado por su cabeza, pero al ver a su Andrea en la Media, pudo darle un beso lleno de sudor que le lleno de vida a el. A ella ya no tanto…

Yo seguía a mi rollo. Flipando de que las piernas fueran tan bien, y que la cabeza estuviera dispuesta a aguantar lo que quedaba. Disfrutaba cada zancada que daban mis Next%, sintiéndome muy afortunado de tener semejantes armas en mis pies, y dispuesto a lograr nuestro sueño.


25k – 2:02:27 – 4’54’’

Cae el 25… Ya estamos restando kilómetros y de momento todo bien. El ritmo sigue clavado, el guion parece que se va a poder cumplir.

Puestos a comparar, estábamos corriendo a un ritmo más elevado que nuestro “maratest” de 32km particular, y ambos nos encontrábamos mucho más frescos que en ese día.

Así que, ¡adelante!


30k – 2:26:50 – 4’54’’

A las puertas del muro, todo en orden.

Hacemos un nuevo record personal en 30km, y ahora que soy capaz de reflexionar sobre lo conseguido, son casi 10 minutos menos que el tiempo que logré hace un año en el Maratest específico de 30km para el Maratón de Barcelona… ¡Una pasada!

Aquí la prueba: Instagram Post-Maratest


35k – 2:52:00 – 4’55’’

¡Hace un calor, que te torras!

Madre mía. Increíble, insoportable, inaguantable, demasiado…

El cansancio se empezaba a notar, pero el calor empezaba a ser sofocante. Podías sentir como tu cuerpo se iba deshidratando a casa paso que dabas. Por suerte, Joan había recuperado ya sus fuerzas y ya tirábamos los dos con cabeza y patas. El un poco más.

Lo peor, estaba a punto de llegar…


40k – 3:18:07 – 4’57’’

Aquí llego mi muro.

Os cuento… Los avituallamientos eran perfectos, primero unos 50m a un lado de agua y Aquarius y luego lo mismo, pero al otro lado de la carretera. Esta metodología era genial, ya que no te tenias que preocupar de desplazar tu trazada, simplemente esperar en tu lado. Pero sobre el del kilometro 36-37, ¡solo había un lado!

Y yo esperaba a los segundo 50m para poder hidratarme, así que no pude beber… Mi cuerpo se empezó a vaciar. Lo notaba. Literalmente sentía como faltaba agua y azúcar en mi, y el calor sofocante no ayudaba en nada…

Por suerte para nosotros, apareció de repente Xavivi. El nos empezó a marcar el ritmo, e iba consultándonos a cada poco como nos sentíamos. Joan podía tirar más que yo, mis piernas ya no tiraban, los calambres empezaban a aparecer – sin agua, no pude tomarme la última pastilla de sal – y era una constante lucha de mente contra cuerpo. Miraba el reloj y veía como nuestro sueño cada vez se alejaba más…

¡NI DE COÑA!


42,195k…

Bebemos agua, Aquarius – muchos vasos, exagerado – en el kilometro 40, y “bajada” hasta meta. No era bajada, pero yo me auto convencí de que así era. Unos 500m para el final miro mi reloj, la cosa esta difícil, pero no imposible.

400m para el final, Xavivi al no tener dorsal debe abandonar el recorrido antes de los arcos de llegada.

300m, miro a Joan, veo que el también esta sufriendo, pero lo tenemos tan cerca…

“¡Joan esprinta!”

Y va el loco y me hace caso, grita de dolor, sus piernas ya no responden, pero nuestro corazón nos impulsa a lograrlo. Nos cogemos la mano y…


42,195k – 3:29:45 – 4’58’’


¡SUEÑO LOGRADO!

Sin duda, la mejor experiencia deportiva de mi vida.

Y son tantos los que han participado de ella que me cuesta poder nombrarlos a todos, así que los dejaremos para otro día, se merecen una entrada solo para ellos.

Hasta entonces, ¡GRACIAS!

Pero esperar, que ahora nos encontramos a solo 2 semanas de un nuevo hito…

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2 respuestas

  1. Enhorabuena por la gesta realizada.
    Yo nunca he hecho una maratón, quiero pensar que algún día podré correr alguna.

    Quisiera hacerte una pregunta y está relacionada sobre tu silencio durante la carrera.
    De acuerdo eráis 2 personas corriendo,
    ¿Es conveniente realizar algún tipo de relevo o estrategia, a parte de los parciales de tiempo, durante la carrera para que uno tire del otro y así no cansarse físicamente y/o mentalmente?¿O con ir uno al lado del otro manteniendo cierta conversación es suficiente?

    Sigue así y MUCHO RUNNING

    1. Buena pregunta Jordi, a ver que opina Luís,

      Simplificando mucho el tema, esta demostrado que correr protegido de las inclemencias meteorológicas como el viento y acompañado de liebres que te marquen el ritmo, hace mejorar tu rendimiento. Son muchos km y la mente a veces te juega malas pasadas. Prueba de ello es el proyecto de Nike para bajar de las 2h, pura estrategia para buscar el máximo rendimiento y eficiencia.
      Dicho esto, en el deporte amateur te encuentras un poco de todo. Gente que necesita aislarse del entorno y que baja el rendimiento cuando alguien conocido se pone a su lado a correr; otros que necesitan un compañero que les hable constantemente y les impida pensar en la dureza de la prueba; o lo más común, compañeros con ritmos similares que tiran el uno del otro cuando las cosas se ponen feas.

      En fin, ya ves que este mundo es un poco complicado. ¿Qué pensáis vosotr@s?
      ¡Por cierto!, cuando te animes contáctanos y te ayudaros en tu primera Maratón.

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