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Por Ella(s)

Como ya dije en mi última publicación, había un sinfín de personas que día a día, siguiendo nuestros pasos, nos empujaron a lograr nuestro sueño en Sevilla.

Todos y cada una de ellas merecerían que les dijésemos lo importantes que han sido en este largo recorrido que empezó sobre el mes de octubre del año pasado. Horas, días y meses de preparación invertidos en poder alzarnos con nuestra medalla al cruzar la línea de meta. Y solos, no hubiéramos podido, ni con todo el esfuerzo del mundo.

 

Una de estas personas es ELLA; Andrea

 

Mi compañera de locuras, sueños e ilusiones.

La fuerza de mis días y la mejor “supporter” que cualquiera pueda tener.

 

Y la entrada de hoy iba dedicada a ella de principio a fin porque estábamos a una semana de conseguir su sueño. Ya solo estábamos a 7 días de volar por las calles de Barcelona y los 42,195km que mide su maratón.

Lo teníamos tan cerca y veníamos de tan lejos, que solo con pensarlo se nos ponían los pelos de punta.

Y es que, si hay algo que amo de este deporte, es la emoción que sientes al ver como tus seres queridos logran sus objetivos, y si tu puedes poner tu granito de arena para que lo logren, la felicidad que invade tu interior es inalcanzable ni al lograr tus propios hitos.

 

El domingo 15 de marzo era el gran día que teníamos marcado en el calendario para conseguir lo imposible. Para romper todas las barreras, cruzar todos los muros, y llorar al cruzar meta.

Tantos fines de semana invertidos en correr, tantos madrugones de domingo para ir ha hacer nuestras tiradas largas, yo a mi ritmo y ella al suyo, y si teníamos suerte, Xavivi nos cuadraba los entrenos para disfrutar de lo que más nos une como pareja.

 

Sea como sea, no nos podemos permitir quedarnos frustrados al ver como la magia del maratón era prolongada hasta de aquí unos meses. Mirémoslo con perspectiva, hemos disfrutado de cada uno de los kilómetros recorridos hasta aquí de una manera inimaginable, batiendo todos nuestros records, y mejorando cada día un poquito más como Runners i como personas.

Ahora la vida nos da una tregua a las piernas y cabeza, disfrutemos del camino más que del hito en sí, ya llegará, y estaremos más fuertes que nunca para afrontarlo como nos merecemos, como os merecéis (Anna, también me acuerdo de ti).

 

Por Ella(s), porque hoy es su día, y en el mundo del running cada día son más; fuertes, luchadoras, felices, y libres.

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